Tratamientos faciales: Mascarilla para cada tipo de rostro

Para mantener tu rostro hermoso y saludable te proponemos un shock facial con una exfoliación y una máscarilla cuyos resultados serán visibles en tu piel en cuestión de minutos. ¿Qué dices? El primer paso es una exfoliación suave para que la piel se vuelva receptiva y luego es el turno de la máscara. El segundo paso de este tratamiento facial consta de una mascarilla, una vez exfoliada, la piel está lida para recibir sus beneficios.
En la elección de máscaras, se debe conocer primero el tipo de piel y si presenta alguna patología que deseemos corregir (acné, rosácea, fotoenvoecimiento).
Existe una máscara para cada necesidad
Flaccidez facial: hay activos que mejoran o previenen la flaccidez cutánea ya que favorecen la síntesis de colágeno y elastina. Entre ellos están el DMAE y la vitamina C, importante antioxidante. Es aconsejable usarla también en zona de cuello y escote.
Cutis sensible o rosácea: se recomienda una máscara descongestiva con activos a base de hammamelis, malva, tilo, aloe vera, manzanilla, etc.
A nivel corporal, recupera la piel después de períodos de exposiciones solares.
Piel grasa y acné: conviene usar máscaras astringentes, que ayuden a regular la secreción sebácea. Las de fango o arcillas combinadas con activos descongestivos como hammamelis, caléndula o manzanilla dan excelentes resultados.
Envejecimiento cutáneo o fotoenvoecimiento: existen infinidad de activos para recuperar esta piel. Podemos nombrar máscaras con ADN, ácido hialurónico, vitaminas A, E, C, colágeno, elastina. Recuperan vitalidad, firmeza, luminosidad de la piel.
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Así se aplican las mascarillas faciales
Las máscaras se colocan con pincelo directamente con los dedos y se deja actuar de 10 a 20 minutos. Luego se enjuaga y, si es necesario, se coloca el producto adecuado (una crema humectante, por ejemplo). Esto va a depender del tipo de piel y de la máscara.
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