alimentacion

Para practicar yoga, nuestro cuerpo se constituye con los alimentos que ingerimos. Por ello, el comer sano es como uno de los pilares básicos de la salud.
Junto con la respiración, el ejercicio, el descanso y el pensamiento positivo, la alimentación conforma la se de esta disciplina Holística. La calidad de los tejidos que forman órganos, músculos, huesos, depende de lo que comemos. Por eso el Yoga considera que debemos tener consciencia de los alimentos que formarán parte del cuerpo.
Del mismo modo, estos alimentos que construyen nuestro cuerpo físico influirán en nuestras emociones, conducta, psiquis, pensamientos y actos.
Un poco de historia
Esta práctica proviene de la India donde siempre se ha tenido un gran respeto por todas las formas de vida sobre la tierra. Por ello, la dieta yóguica prohibe el consumo de carnes. Esto es así debido a que existe una transmisión energética del temor, el dolor, el miedo y la violencia que experimenta el animal al morir.
En la actualidad, esto se mantiene en escuelas estrictas aunque, por lo general, la dieta de los practicantes se va adaptando al tiempo y a la sociedad en la que vive.
Dieta equilibrada
El régimen recomendado incluye verduras, cereales integrales, frutas, legumbres, hortalizas, productos lácteos (y sus derivados) y miel de abeja. Asimismo, apunta a aumentar el consumo de frutas secas de estación, y soja que posee las mismas propiedades de la carne pero sin las toxinas de ésta.
Beneficios
Este tipo de alimentación es mucho más saludable, y mantiene nuestro peso permitiéndonos realizar las posturas que esta disciplina propone.
Al incluir verduras, hortalizas, cereales y frutas frescas y secas se favorece la desintoxicación del organismo previniendo la obesidad y las problemáticas asociadas a ella.

Te contamos como lograr un porcentaje adecuado de grasas.
No es necesario consumir más grasas de lo recomendado porque, sin importar su procedencia, el cuerpo deposita las caloñas extras o sobrantes como tejido adiposo. Si se queman muchas calorías debido a un entrenamiento intenso, hay que incrementar el consumo calórico, pero no la ingesta de grasas.
Siempre que se necesite aumentar la ingesta de calorías, hay que inclinarse por los hidratos de carbono para prevenir el agotamiento y la hipoglucemia (nivel bajo de azúcar en sangre).
Las mujeres activas deben consumir entre un 20 a un 30% de las calorías totales (dependiendo del tipo de actividad) en forma de grasas; por ejemplo, si una mujer consume 2400 calorías diarias, debe incluir 80 g totales de grasas (con una tabla de composición química se puede ver qué cantidad de alimentos representan este valor).
Es importante seleccionar correctamente las grasas; deben predominar las de origen vegetal y las de los pescados de mar.

Te contamos sobre los peligros del sedentarismo.
Los especialistas coinciden en afirmar que el sedentarismo es la causa más común de las gorduras moderadas.
Pongamos un ejemplo que es un fiel exponente de nuestro actual modo de vida: un empleado de oficina que usa el auto para ir al trabajo y está sentado prácticamente durante las ocho horas que trabaja.
Cuando termina su jornada, regresa a casa con el automóvil, se sienta, lee los diarios del día, cena, ve la televisión y se acuesta.
Nuestro hombre ha ingerido a lo largo del día alimentos por valor de 3.500 calorías, mientras que su consumo ha sido de 3.200, con lo que hay un sobrante de 300 cal. al día.
En tres meses, este desequilibrio le habrá reportado un sobrepeso de 3.492 Kg. de grasa, que se focalizará, entre otras partes, en la cintura, la panza y la cola.

Hoy para ti, el ABC de las grasas.
La grasa corporal incluye depósitos de grasa útil y grasa inútil. Esta última es la que se acumula en la zona abdominal y las caderas y es, justamente, la que hay que reducir o eliminar.
Para comprender mejor cómo se puede originar la obesidad es preciso saber algunas cuestiones sobre nuestro cuerpo:
Nacemos con un conjunto determinado de células de grasa, pero una mala alimentación durante dos períodos críticos de la vida (inmediatamente después del nacimiento para los bebés alimentados con mamadera, y durante la pubertad) pueden echar las semillas para una obesidad en la vida adulta.
Esto es así porque la gordura que se inicia en la infancia es mucho más difícil de controlar que la que se inicia en edades más avanzadas. ¿Por qué? Fundamentalmente porque en esa etapa se forma mayor cantidad de células grasas que se mantendrán durante el resto de la vida de esa persona.
Este proceso dificulta extraordinariamente el mantenimiento de un peso más bajo a las personas con gran número de células grasas que están a dieta. Además, después de haber atravesado ese período de reducción de peso, las personas con más células grasas vuelven a recuperarlo mucho antes que los individuos que poseen menos células de ese tipo.
Según esta afirmación, una persona con kilos de más quizás pueda tener más de un millón de células de grasa extra, muchas más que una persona normal, y esas células grasas pueden llegar a ser hasta un 40 por ciento más grandes que las de los individuos esbeltos.
En los adultos, la pérdida de peso suele producirse por una disminución del tamaño de las células grasas y no de su número. Por eso es importante la prevención del desarrollo inicial de las células grasas durante el período de crecimiento. En síntesis, un niño muy excedido de peso tendrá mayores posibilidades de ser obeso en su vida adulta.
Luego de los 18 años no se , crean más células de grasa, pero éstas pueden cambiar de tamaño según el consumo y la provisión de energía. Cuando una persona está inactiva y no hace ningún tipo de ejercicio, el hígado procesa la grasa que ha comido y que no se usa para energía rápida (la energía que se usa en un ejercicio, por ejemplo). Esta grasa fluye por la sangre y se acumula en las pequeñas células de grasa que hay bajo la piel del abdomen, los glúteos y los muslos.

Segunda parte de la guia de alimentos solucion para una panza inflamada.
HORTALIZAS
Restringir el consumo de verduras de hoja (acelga, espinaca, lechuga, radicheta, escarola, etc.).
También las coles (repollo, coliflor, brócoli)
El ajo y la cebolla: contienen ácidos orgánicos que pueden generar inflamación; pero si están bien cocidos este problema desaparece.
Consumir en mayor proporción za¬nahoria, zapallo o calabaza, zapallitos, tomate sin piel y sin semilla, chauchas sin hilos y sin porotos, corazón de alcaucil, puntas de espárragos.
El resto de la hortalizas se pueden consumir mezcladas con estas últimas*.
La persona que cuida su alimentación incorpora abundantes verduras y frutas, excluyendo papas, batatas, legumbres y harinas sin saber que la grasa y calorías que éstas aportan provienen de salsas, aderezos (cremas, queso de rallar) y frituras.
Consumo diario: La porción de vegetales por comida debe ser de 150-200 g, aproximadamente 1/2 plato de postre (la lechuga o verduras de hoja cruda, 50 g); papas: 200/250 g.
FIBRAS
Es la estructura de las fibras de vegetales, frutas, salvado, etc.
Hay distintos tipos de fibras; una gran parte de ellas no se absorbe en el intestino y funciona como una escoba que barre las paredes interiores del mismo, evitando que queden depositados restos de alimentos en descomposición. Por ello, las fibras son indispensables para combatir enfermedades del aparato digestivo, entre las que se encuentra el cáncer de colon.
Para mantener la salud hay que incorporar una cantidad razonable de fibras, alternando harinas blancas e integrales, verduras de hoja cocidas (cuanto más crudo y menos subdividido está un alimento más intacta estará la fibra y actuará con mayor intensidad al barrer el intestino), zanahoria rallada, tomate pelado y sin semillas, puntas de espárragos, etc.
El exceso de fibras por lo general empeora los cuadros de inflamación abdominal.
FRUTAS
Consumir pocos cítricos (naranja, mandarina, pomelo, limón), 1 por día alternando con las demás frutas; la mandarina es la que menos genera problemas inflamatorios.
Según la tolerancia digestiva, deberá consumirse la fruta cruda o cocida y sin cascara (manzana, pera, banana madura).
Frutas secas (nueces, almendras, avellanas, castañas): limitar su consumo, según la tolerancia digestiva, de 2 ó 3 por día a ninguna.
Frutas deshidratadas: Espaciar su consumo a 2 veces por semana, bien hidratados previamente y en reemplazo de la fruta.
Frutas envasadas: sólo deben consumirse las diet porque las comunes tienen mucha azúcar; en su defecto, lavarlas.
Consumo diario: 3 frutas o 3 porciones de 150-200 g cada una.
CEREALES Y PASTAS
En una dieta equilibrada nos aportan los hidratos de carbono, que son los alimentos energéticos que debieran consumirse en una cantidad de 200-250 g cocidos por comida.
Reducir las cantidades de pan, pastas, amasados de pastelería. Evitar las harinas integrales, limitarlas o eliminarlas de la dieta, según el caso.
El tostado del pan mejora la digestibilidad del mismo y reduce las posibilidades de hinchazón abdominal.
Se toleran bien las pastas sin rellenos, el arroz blanco y la harina de maíz (polenta).

Te contamos cuales son los alimentos solucion para una panza inflamada.
LECHE
Contiene lactosa (un tipo de azúcar); algunas personas no la digieren adecuadamente y llega parte de ésta al intestino grueso donde fermenta formando gases y distensión abdominal.
Si esto se detecta se debe reemplazar la leche por leche libre de lactosa o deslactosada.
YOGUR
Es un alimento compuesto por microorganismos que alteran la composición de la leche fermentándola o "pre digiriendo" sus componentes -sobre todo la lactosa- en beneficio de la salud. En consecuencia, este alimento generalmente no provoca inflamaciones; no obstante, de una persona a otra puede haber variaciones en la tolerancia.
Ante la duda de si el yogur perjudica el cuadro inflamatorio abdominal, elegir el más compacto (los yogures líquidos tienen un pasaje más rápido por el intestino) descremado y sin aditivos (natural o de vainilla, sin frutas ni cereales); es conveniente fraccionarlo: tomar medio a la mañana y si no provoca malestares se podrá aumentar la cantidad.
También son muy beneficiosos, para aumentar la cantidad de bacterias intestinales benéficas, consumir la nueva serie de alimentos bebibles probióticos, con lactobacilus o lactobacilus casei shirota.
QUESO
Se deben elegir los frescos o los untables, ambos descremados.
Los quesos duros de mucha maduración, con más grasa y picantes, deben incluirse en menor proporción.
CARNES
Evitar los embutidos.
Disminuir toda carne o corte graso, ya que ayudan a la mala digestión.
Las mejores son las carnes vacunas picadas magras y las carnes blancas (aves desgrasadas y pescados).
La porción recomendada por comida es de 100 a 200 gramos.
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