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Consejos para espantar a la mala onda



En la mayoría de los países occidentales, si se vuelca la sal accidentalmente, hay que tirar una pizquita por encima del hombro. En Kazajistán, sin embargo, neutralizan la mala suerte de la sal derramada echando azúcar encima.

Otra es que si se rompe un espejo te prepares para siete años de mala suerte (¡ay!).

Los peores bichos para los supersticiosos, se sabe, son los gatos negros acá, en Italia, Francia, Portugal, Latinoamérica... En Israel, si se cruzan con uno, escupen tres veces en el suelo.

Lo mismo pasa con los paraguas: en ningún rincón del globo está bien visto que lo abras bajo techo, aunque en Portugal tienen el antídoto en caso de que eso ocurra accidentalmente: abrir y cerrar el paraguas siete veces seguidas. En realidad, los portugueses son tan supersticiosos que nunca cruzan los cubiertos sobre el plato (bueno, en realidad también es una señal de sus buenos modales en la mesa) y ni siquiera hablan de "mala suerte"! Prefieren decir "lo opuesto a buena suerte"...

En Turquía, ni se les ocurre cortarse las uñas de pies y manos después del atardecer. No saben por qué, ¡pero la manicuría nocturna puede ser fatal!

Las chicas israelíes resultaron súper cabuleras y nos pasaron una lista de sus tips anti mufa:

• Golpear madera y decir "Fu, fu, fu" para evitar el mal de ojo.
 
• No pasar bajo una escalera o no crecerás.

• No sentarte en la punta de la mesa, ¡o te quedarás soltera!

¿Te olvidaste algo en casa y tenes que regresar para buscarlo? Seguí la cabala de Kazajistán y, antes de volver a salir, mírate en el espejo, ¡y saca la lengua! Así, evitas que algo pueda pasarte...

En Eslovenia, romper una copa es augurio de buena suerte (con esa excusa, ¿cuánto tiempo les durará una docena de vasos a los eslovenos?).

En Noruega, es yeta pisar un bache en la calle.

Los italianos jamás ponen un sombrero sobre la cama ni sientan trece personas a la mesa: ése fue el número de comensales de la Última Cena (Jesús y los doce apóstoles)... y ya sabemos cómo terminó la noche.

En Suecia, si vas a una fiesta y le llevas flores a la anfitriona, es de mala suerte entregárselas con el papel que las envuelve. También trae malos augurios poner las llaves sobre la mesa.

En Estonia, silbar bajo techo puede causar que la casa se prenda fuego. Y, si se te ocurre alardear con que tenes una salud de fierro y que nunca te pasó nada grave, mejor escupe tres veces por encima de tu hombro para que nunca te pase (apunta lejos de tus amigos, obvio).

Las brasileñas ni locas ni bajo el efecto de diez caipirinhas dejarían una cartera apoyada en el suelo. Están convencidas de que si hacen eso, el dinero se escapará de sus vidas.