El envejecimiento cutáneo (I)

El envejecimiento cutáneo es una consulta muy frecuente en la práctica dermatológica, te contamos un poco más sobre esto. Su abordaje supone necesariamente hacer un pormenorizado balance de la piel, sus estructuras subyacentes y el estado general de la persona.
¿De que se trata el envejecimiento cutáneo?
Nuestra piel envejece como resultado de un proceso multifactorial, progresivo y complejo, en el que intervienen factores cronológicos inherentes a nosotros (intrínsecos), tales como envejecimiento celular genéticamente programado, acumulación de radicales libres y alteraciones hormonales, y factores externos (extrínsecos), por ejemplo, exposición solar, tabaquismo y polución ambiental, entre otros.
Para sumarle complejidad al tema, estudios recientes demuestran la existencia e importancia de las diferencias individuales: a idénticos factores de riesgo algunas personas envejecen más que otras. Parece también que el envejecimiento cutáneo se correlaciona con el deterioro de las capacidades intelectuales y el sobrepeso.
En su conjunto todos estos factores determinan alteraciones a nivel de nuestro organismo en general, pero por ser la piel nuestro órgano más visible, es ella quién más nos impacta y nos convoca al cambio. Todas las capas y células constituyentes de la piel sufren alteraciones en el proceso de envejecer:
La epidermis: La capa más externa se afina, sus lipidos y ceramidas disminuyen y ello determina fragilidad y sequedad.
La dermis: O la capa intermedia se atrofia como resultado de la disminución en la sintesis de colágeno, del contenido de agua y el aumento de la actividad de ciertas enzimas que llevan a su degradación.
La hipodermis: O la capa más profunda se torna heterogénea: disminuye a nivel de la cara y dorso de las manos, para aumentar a nivel del abdomen y flancos (costado del torso, debajo del pecho).
En la segunda parte de este articulo, te enseñaremos las opciones terapéuticas para contrarrestar el envejacimiento cutáneo.

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